Antigravity y Cursor son dos de las mejores herramientas para programar con inteligencia artificial, aunque parten de filosofías opuestas. El primero apuesta por agentes autónomos que trabajan solos, mientras que el segundo te da un editor donde la IA te acompaña mientras tú llevas el control.
Cuál te conviene depende de tu perfil, de tu forma de crear y de tu presupuesto, y aquí lo desglosamos para que decidas cuál encaja mejor contigo.

Nació en noviembre de 2025 como el editor con agentes de Google, pero en su conferencia I/O de mayo de 2026 dio un giro y dejó de ser solo un editor. Ahora Antigravity es una aplicación de escritorio pensada para orquestar agentes, con una versión de línea de comandos, un SDK con el que programar sobre la herramienta y una vía para empresas dentro de Google Cloud. Tú describes lo que quieres, los agentes lo planifican, lo ejecutan y lo prueban, y tú supervisas desde un panel central.
Lanzas varios agentes a la vez, cada uno con una tarea distinta del proyecto, y puedes montar subagentes con roles definidos para que se repartan el trabajo sin pisarse. Uno corrige un error mientras otro añade una función, y tú revisas los resultados cuando terminan. Se parece más a dirigir un equipo que a escribir línea por línea.
Puedes programar tareas para que se ejecuten en segundo plano, sin que tengas que lanzarlas a mano cada vez. El agente deja de ser algo que activas puntualmente y pasa a trabajar por su cuenta mientras haces otra cosa, útil cuando arrastras trabajo repetitivo que siempre acabas posponiendo.
El propio agente abre un navegador, carga tu aplicación y comprueba que funciona antes de darte el trabajo por terminado. Si algo falla, lo detecta y lo corrige en la misma tanda, muy útil cuando trabajas en aplicaciones web.
Antigravity funciona con créditos, un saldo que se consume cada vez que un agente trabaja, pero Google no publica cuánto gasta cada modelo ni cuántos créditos incluye cada plan. Sin esas cifras no puedes calcular lo que te va a costar el mes, y los límites del plan gratuito se han recortado varias veces desde el lanzamiento.
Delegar en agentes autónomos supone otra forma de trabajar. Al principio cuesta escribir buenas instrucciones y revisar lo que hacen, sobre todo si vienes de un editor tradicional, aunque con algo de práctica le acabas cogiendo el punto.
Todo funciona sobre tu cuenta y tus planes de Google, con límites de uso que se agotan rápido en la versión gratuita. Por defecto trabaja con Gemini 3.5 Flash y puedes cambiar a Gemini 3.1 Pro, Claude o modelos abiertos, aunque los planes de pago van atados a las suscripciones de Google AI, así que si prefieres no atarte a un proveedor, tenlo en cuenta.

El editor de código de Cursor se apoya en Visual Studio Code, uno de los más usados por desarrolladores profesionales. Aquí la inteligencia artificial te acompaña mientras programas, con autocompletado inteligente y un chat que entiende todo tu proyecto. La diferencia es que el control lo llevas tú en todo momento, con la IA como copiloto y no como piloto.
Mientras escribes, Cursor predice tu próxima línea y te sugiere cambios que aceptas con un toque. No paras a delegar una tarea entera, la ayuda aparece dentro de tu ritmo de trabajo, y eso lo hace muy cómodo para el día a día.
A día de hoy, Cursor te deja trabajar con modelos de OpenAI, Anthropic, Google y xAI, además de su propio modelo Composer. Cambias de modelo según la tarea, uno más rápido para lo sencillo y otro más potente para lo complejo.
Al construirse sobre Visual Studio Code, Cursor hereda sus atajos, sus extensiones y su documentación, así que arrancas con un entorno que ya conoces. Esa base tan asentada tranquiliza cuando lo metes en un proyecto serio.
Cursor funciona con créditos de uso, y si programas mucho superas lo incluido en tu plan sin darte cuenta. Suele haber quejas en foros de que la factura real se va por encima de lo previsto, sobre todo con los modelos más caros.
Cursor ha ido sumando agentes, aunque su esencia sigue siendo asistirte mientras programas tú. Si buscas soltar una tarea grande y que la resuelva sola de principio a fin, notarás que pide más guía que un enfoque agent-first, en el que los agentes trabajan solos y tú supervisas.
Hay tres niveles individuales por encima del gratuito, y el salto entre ellos no es pequeño, porque va de los 20 $ del Pro a los 200 $ del Ultra, con un escalón intermedio de 60 $ que triplica los límites del Pro. Calcula tu volumen real antes de elegir para no llevarte sorpresas.
Esta tabla resume las diferencias principales entre las dos herramientas.

La respuesta depende de cómo trabajes y de lo que busques. Si te gusta delegar tareas completas y que la IA avance sola mientras supervisas, Antigravity encaja mejor, sobre todo en proyectos donde valoras ver el paso a paso de cada agente. También es una buena puerta de entrada si quieres experimentar con el enfoque agent-first sin pagar de inicio.
Si prefieres mantener el control y que la IA te ayude mientras escribes tú el código, Cursor resulta más cómodo. Funciona muy bien para el trabajo diario, para equipos que necesitan estabilidad y para quien quiere elegir entre varios modelos según la tarea. A cambio, te tocará vigilar el consumo si programas muchas horas, aunque al menos ves lo que gastas.
Los dos consumen créditos, así que el precio del plan no es todo el precio. La diferencia es que Cursor te enseña el consumo y Antigravity no publica cuánto cuesta cada modelo. Los dos tienen punto de partida gratuito, así que pruebas ambos sin arriesgar nada antes de pasar a un plan de pago.
No hay un ganador único, cada perfil tiene el suyo. Antigravity destaca en autonomía y trazabilidad, mientras que Cursor gana en control y estabilidad. Prueba los dos con un proyecto pequeño y quédate con el que mejor se ajuste a tu forma de crear.
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