Claude Code y OpenAI Codex se parecen por fuera, porque a los dos les describes una tarea y ellos la resuelven en tu código. La diferencia aparece en cuanto los pones a trabajar, ya que Claude Code te enseña cada cambio y Codex te devuelve el encargo hecho.
Cuál te conviene depende del tipo de proyecto, de tu presupuesto y de la suscripción que ya pagas. Vamos a ver las dos por dentro para que elijas con criterio.

El agente de programación de Anthropic trabaja dentro de tu código, en lugar de sugerirte líneas sueltas mientras escribes. Le describes en lenguaje llano el objetivo y se encarga del resto dentro de tu repositorio, la carpeta del proyecto. Empezó en la terminal y hoy también funciona en el editor, la app de escritorio, la web y el móvil.
Rastrea los ficheros hasta reconstruir cómo encajan las piezas, y lo hace antes de proponerte nada. Por eso se le da especialmente bien un refactor que se reparte por medio proyecto, esa tarea de reordenar código que ya funciona sin tocar lo que hace.
En el fichero CLAUDE.md le dejas escritas tus normas de estilo y tu librería de componentes, y las lee al empezar cada sesión, de modo que dejas de recordárselas en cada tarea. Sobre esa base empaquetas rutinas como skills, disparas hooks y conectas herramientas externas por MCP, el estándar abierto que las une.
Por defecto te enseña qué va a cambiar y espera tu visto bueno, con un modo de planificación en el que primero acuerda contigo el enfoque y solo después ejecuta. Revisas cada cambio antes de que entre, que es lo que necesitas en un proyecto ya en producción.
La tarifa de Claude Code empieza en Pro, 20 $ al mes, y sigue en los Max de 100 $ y 200 $, sin ningún tramo gratuito, aunque también puedes pagar solo por lo que consumas. En cuanto programas a diario, el escalón hacia Max llega antes de lo que parece.
Todo lo que lee y todo lo que escribe suma tokens, que es como se mide el consumo. Claude Code suele gastar más que Codex en el mismo encargo, de ahí que los límites se agoten a media sesión en el plan de entrada. Con Opus el gasto sube todavía más que con Sonnet o con Haiku.
La lista de piezas que puedes tocar es larga y quien llega sin experiencia previa tarda en soltarse con todas. Empieza por el CLAUDE.md, que es lo que más cambia el resultado con menos esfuerzo, y deja el resto para más adelante.

La herramienta de programación de OpenAI trabaja sobre los modelos GPT-5.6, capaces de ejecutar tareas largas sin pararse a preguntar. Ahí está la diferencia con Claude Code, que consulta antes de cada paso. La tienes en la terminal, en el editor y en la web de ChatGPT, y en pruebas también desde el móvil.
La tarea delegada se ejecuta en un contenedor de OpenAI, un espacio cerrado con tu repositorio dentro, y acaba devolviéndote una pull request, es decir, una propuesta de cambios lista para revisar. Puedes lanzar varias a la vez y revisarlas al volver, algo que Claude Code también hace en la nube, desde la web, la app o la terminal.
Con la misma tarea suele consumir menos que Claude Code, así que los límites aguantan más dentro del mismo plan. El plan gratuito de ChatGPT ya te deja probarlo, con acceso limitado, y el uso ampliado empieza en el Go de 8 $ o en el Plus de 20 $ al mes.
Se conecta con GitHub, donde los equipos centralizan el código, y activado en el repositorio comenta cada propuesta con las normas de tu AGENTS.md. En Claude Code existe algo parecido con su propia app de GitHub, todavía en pruebas y solo en los planes de equipo, así que de entrada lo tienes más a mano en Codex.
En sesiones que se estiran, Codex descarta el contexto antiguo para seguir avanzando, algo que le pasa igual a Claude Code, y con esa poda se le pueden escapar decisiones de arquitectura tomadas al principio. Si llevas horas explorando un proyecto grande, te tocará repetirle lo que ya habías decidido.
Tiene AGENTS.md, skills, hooks, subagentes y MCP, terreno parecido al de Claude Code, pero lo sumó más tarde. Hay menos plantillas y ejemplos ya hechos que copiar cuando te atascas, así que te toca escribir más desde cero de lo que te tocaría con Claude Code.
Delegar un encargo y dejar que revise las propuestas solo sale adelante con tu código subido a sus servidores. En empresas con políticas estrictas sobre dónde se guarda el código, eso significa pasar antes por el equipo de seguridad.
Aquí tienes las dos herramientas frente a frente, resumidas en los aspectos que más cuentan a la hora de elegir.

Con código que no escribiste tú y cambios que atraviesan medio proyecto, Claude Code va por delante, porque te deja revisar cada cambio antes de aceptarlo. Ese control se nota menos si tu trabajo es montar pantallas o repartir el encargo entre varios agentes.
Codex se lleva mejor con los encargos que puedes describir y soltar, como arreglar errores conocidos, actualizar las librerías del proyecto o añadir pruebas a una parte olvidada. En equipos que trabajan por pull requests, su revisión automática quita cuellos de botella.
Los 20 $ del plan Plus ya incluyen Codex, y quizá sea una suscripción que ya pagas, mientras que en Claude Code ese mismo importe se queda corto en cuanto encadenas sesiones largas. El ChatGPT gratuito te deja tantearlo antes, con límites.
Para quien está aprendiendo, la diferencia práctica está en cuánto quieres ver. Con Claude Code ves cada paso antes de que lo aplique, así que aprendes del porqué de cada cambio. Con Codex te llega el resultado ya montado, cómodo en tareas que ya te suenan.
Si te has quedado con ganas de aprender a manejar la herramienta de Anthropic sin saber programar, nuestro curso gratuito de Claude Code te lleva paso a paso a montar tu primera aplicación describiendo lo que quieres.